Origen del conflicto
La Guerra del Líbano de 2006 es conocida como Segunda Guerra de Líbano y como Guerra de Julio en el Líbano. Fue un enfrentamiento armado asimétrico entre las Fuerzas de Defensa Israelíes y la organización chiíta Hezbolá, considerada como terrorista por EE.UU. e Israel, que opera desde territorio libanés y sirio combatiendo a Israel. Dicho enfrentamiento comenzó el 12 de julio de 2006 y finalizó el 14 de agosto al entrar en vigencia la resolución 1701 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que estableció un cese del fuego.
El 12 de julio de 2006 la organización chiita Hezbolá, considerada una organización terrorista por EE.UU. e Israel, a través de su teledifusora Al-Manar, comunicó que capturó a dos soldados israelíes (cuyos nombres son Ehud Goldwasser y Eldad Regev), alegando el cumplimiento de su promesa para liberar a los prisioneros árabes de las cárceles israelíes . Hezbollah manifestó que la captura se hizo en el sur del Líbano, en un enfrentamiento que se habría producido contra soldados israelíes que habían penetrado en la ciudad de Aitaa al-Chabb cerca de la zona conocida como Las Granjas de Shebaa, en la frontera con Israel, acción en la cual bombardearon asentamientos agrícolas y poblados, hiriendo a cinco civiles israelíes, y atacaron a una patrulla israelí, resultando muertos ocho soldados israelíes, mientras que otros dos fueron capturados según Hezbollah. Israel afirma que el ataque se produjo en su territorio y que fue invadida y atacada por Hezbolá. El Primer Ministro israelí, Ehud Olmert, que responsabilizó al Gobierno del Líbano de la acción de Hezbollá, aclaró que “los sucesos de esta mañana no se definen como un ataque terrorista sino como el acto de un Estado soberano que atacó a Israel sin razón y sin provocación”.
El ejército israelí, en represalia al ataque de Hezbolá, inició la Operación Recompensa Justa su primera ofensiva militar aérea y marítima sobre territorio libanés desde la retirada total israelí en el año 2000, de acuerdo con los límites reconocidos por las Naciones Unidas. Como parte de dicha operación fueron bombardeadas instalaciones de transportes, comunicaciones, energéticas e instalaciones militares, cuarteles de Hezbolá y zonas urbanas, provocando en 24 horas decenas de víctimas civiles muertas, cuantiosos daños materiales y un bloqueo de facto de todo el país por mar y aire.



